La transformación en Chiautempan

En tiempos donde la crítica al gobierno se ha vuelto parte de la conversación diaria, vale la pena detenernos un momento y hacernos una pregunta incómoda tal vez, pero necesaria: ¿qué estamos haciendo nosotros como ciudadanos para mejorar a Chiautempan?

Es cierto que las autoridades tienen una enorme responsabilidad. Para eso fueron elegidas. Pero también es verdad que ninguna ciudad o municipio puede salir adelante únicamente esperando que el gobierno resuelva todos los problemas. El bien común no depende solo de quien gobierna; depende también de la participación, compromiso y responsabilidad de su gente.

Y hoy, esa reflexión debe aterrizar en nuestra realidad más cercana: Chiautempan.

Chiautempan es uno de los municipios más importantes de Tlaxcala. Con una población que supera los 75 mil habitantes, según datos del INEGI, representa una comunidad dinámica, trabajadora y con gran identidad cultural. Nuestro municipio destaca históricamente por su actividad comercial, textil y artesanal, además de su ubicación estratégica dentro del estado.

Sin embargo, también enfrenta desafíos importantes que afectan la calidad de vida y el tejido social de su gente. De acuerdo con datos del CONEVAL y estadísticas estatales recientes, una parte importante de la población vive en condiciones de vulnerabilidad económica.

Muchos jóvenes enfrentan dificultades para encontrar empleos estables y bien remunerados. La informalidad laboral sigue creciendo y cada vez más familias viven bajo presión económica. Insisto, cosa que no es exclusiva de Chiautempan.

A ello se suma una percepción creciente de inseguridad y una preocupante pérdida de confianza entre ciudadanos y autoridades. Problemas como el abandono de espacios públicos, el deterioro de algunas zonas urbanas, el debilitamiento de la convivencia entre vecinos y la apatía social son señales claras de que el tejido comunitario necesita fortalecerse. Y es quizá este, el problema más delicado: el individualismo que poco a poco ha ido sustituyendo el sentido de comunidad. El buscar “mi bienestar” en muchas ocasiones incluso confundido con “No molestar”. Es decir, mientras no me afecta, no me interesa, no importa que ello implique aceptar y normalizar la violencia, la corrupción, el vandalismo, en fin.

Es común escuchar frases como: “el gobierno no hace nada”, “todos los políticos son iguales” o “ya no se puede confiar en nadie”. Y aunque muchas veces esas expresiones nacen de experiencias reales y legítimas, lamentablemente muchos políticos llegan al poder y se olvidan de servir e incluso comienzan a disfrutar de los privilegios del cargo que se pierden en esa falsa cortina de comodidad y olvidan que su liderazgo los llevo a esa responsabilidad para servir a su pueblo. Y lamentablemente quienes levantan la mano para buscar una candidatura no son quizá los más adecuados perfiles pero son quienes se imponen por contar con padrinazgos o capital económico y cierran el paso a quienes tienen verdadera vocación de servicio.

Pero también debemos reconocer que hemos caído en una cultura de la queja constante sin participación activa.

Criticar es fácil. Construir comunidad requiere compromiso.

Muchos ciudadanos exigen limpieza, pero tiran basura en la calle. Reclaman por la inseguridad, pero se desentienden de las cuestiones más básicas de educar en valores o de mostrar valor cívico y  denunciar a quienes cometen algún tipo de delito. Piden mejores jóvenes, pero pocas veces participan o fomentan actividades para jóvenes como las deportivas, culturales o comunitarias que ayuden a formarlos.

La transformación de Chiautempan no puede depender solamente del ayuntamiento en turno. Necesita ciudadanos involucrados, responsables, empáticos, pro activos y con sentido de comunidad. No es difícil pero requiere de voluntad.

El bien común no es un concepto político o lejano, ni mucho menos una utopía. Es algo que se construye todos los días en acciones simples y concretas.

Se construye cuando los vecinos se organizan para mejorar su colonia. Cuando las familias educan con valores. Cuando somos responsables aun en acciones pequeñas como barrer nuestra calle o ser responsables de nuestras mascotas, o cuando apoyamos a los comerciantes locales, o cuando impulsamos a  los jóvenes a participar en actividades positivas para su comunidad y motivarlos a ser factor de cambio.

Y también cuando dejamos de pensar únicamente en intereses personales para comenzar a pensar en lo que beneficia a todos.
Quizá amable lector en este momento tenga en mente que este servidor escribe en favor de alguien, pero créame que no es así, más allá de colores partidistas o diferencias ideológicas, nuestro municipio necesita fortalecer varios aspectos que considero fundamentales y que explico a continuación:

1. Recuperar el sentido de comunidad
Hace años era más común ver a los vecinos de Chiautempan convivir en las calles y participar en actividades comunitarias, en Chiautempan casi todos se conocían. Hoy muchas personas viven aisladas, desconfiando unas de otras.
Necesitamos rescatar actividades vecinales, jornadas comunitarias, encuentros culturales y espacios donde las familias vuelvan a convivir. Hace poco escribí una publicación que hacía mención sobre como Chiautempan era tierra de gente amable que otorgaba el saludo aun sin conocerse, o que respetaba a las personas mayores y las valoraba como sus “Tiaxcas”. Las pascuas eran motivo de reunión de la comunidad para disfrutar de algún antojito o de la música de las bandas.

Los parques eran un espacio de reunión familiar con música en vivo y espacio libre para el disfrute familiar. 

2. Más oportunidades para los jóvenes
Cerca de una tercera parte de la población de Chiautempan es joven. Eso representa una enorme oportunidad, pero también un gran reto. Este dato es muy importante pues representa la oportunidad de fomentar una nueva sociedad a través de nuestros jóvenes. Fomentar en ellos la cultura de la vida, de la comunidad y del bien común y fomentar en ellos el ser factores de cambio es el gran reto que tenemos en Chiautempan.

El municipio necesita más espacios deportivos, culturales y de capacitación. Talleres de emprendimiento, actividades artísticas, apoyo al deporte y programas de liderazgo juvenil pueden ayudar a evitar que muchos jóvenes caigan en apatía, adicciones o violencia.

3. Recuperación de espacios públicos
Parques, canchas, calles y áreas verdes reflejan el estado del tejido social. Cuando los espacios públicos están abandonados, la convivencia también se deteriora. Por ello debemos cuidar y recuperar estos espacios tan importantes para nuestra comunidad. Generar torneos deportivos, eventos culturales y hasta la exposición de talentos pues es motivante y placentero ver la exposición de talentos de nuestra población.

Chiautempan necesita campañas permanentes de limpieza, reforestación y rescate urbano donde participen ciudadanos, escuelas, comerciantes y autoridades. No solo en tiempos electorales, que menciono a continuación:

4. Fortalecer la cultura de la participación
Muchas veces los ciudadanos solo se acercan a la política durante campañas electorales. Pero la participación social debe ser permanente.
Comités vecinales, observatorios ciudadanos, proyectos comunitarios y voluntariados pueden ayudar a que más personas se involucren activamente en la mejora de Chiautempan. Por ello debemos fomentar la cultura de la participación y acabar con la apatía tan grande que tiene nuestra ciudad.

5. Liderazgos con vocación de servicio
Chiautempan necesita líderes auténticos: hombres y mujeres que entiendan que servir es más importante que figurar. Y su gente necesita impulsar a esos verdaderos líderes que realmente buscan un cambio y el bien común.

Líderes que escuchen a la gente, que trabajen cerca de las colonias y comunidades, y que comprendan que el verdadero liderazgo no se mide por discursos ni por redes sociales, sino por resultados y cercanía humana. Que trabajen y den resultados y con ello se logre tener una población feliz, porque parece absurdo pero es el indicador más real de que una ciudad está por el rumbo correcto.

Pero atención: Es fácil responsabilizar únicamente a las autoridades de todos los problemas. Pero ninguna comunidad mejora cuando sus ciudadanos permanecen pasivos.
Si queremos un mejor Chiautempan, también debemos asumir nuestra parte:
Respetar y promover que se respeten las normas, leyes y bando de policía y buen gobierno.

Respetar a nuestros vecinos y a nuestras autoridades.

Cuidar y mejorar los espacios públicos.
Dejar la apatía y participar en actividades comunitarias.

Apoyar a los pequeños negocios.
Fomentar valores en nuestras casas, trabajos y todo lugar donde estemos.

Y sobre todo, dejar de normalizar la indiferencia.

Porque el deterioro social no comenzó de un día para otro… y tampoco se resolverá únicamente con un cambio de gobierno.

Chiautempan tiene historia, identidad y gente trabajadora. Tiene jóvenes talentosos, comerciantes perseverantes, familias con la cultura del esfuerzo y ciudadanos que todavía creen en su comunidad.

Lo que hace falta es recuperar el sentido del bien común.

Necesitamos dejar de pensar solamente en lo que el gobierno no hace y comenzar a preguntarnos qué estamos haciendo nosotros por nuestro municipio.

Porque una comunidad cambia cuando sus ciudadanos dejan de ser espectadores y se convierten en protagonistas de la transformación.

Y quizá el verdadero liderazgo para servir comienza exactamente ahí: cuando entendemos que el futuro de Chiautempan también depende del liderazgo de cada uno de nosotros.

Post Scriptum.

Agradezco los comentarios que me han hecho llegar en relación a la columna de su servidor. Muy validos todos pues el sentir y el pensamiento de cada uno es muy respetable.
Aún recuerdo la frase del Lic. Antonio Flores Gracia que me dijo hace poco más de 2 años y que es muy acorde a esta columna: “Si Chiautempan sigue deteriorándose, lamentablemente dentro de algunos años descubriremos que no fue culpa únicamente de quienes nos  gobernaron… sino también de quienes nunca participaron.”