Mensaje de Alfonso Sánchez García en homenaje a su padre el ex gobernador Alfonso a Sánchez Anaya

Gobernadora Lorena Cuellar Cisneros

Diputado Ever Alejandro Campech Avelar, Presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política, del Congreso del Estado de Tlaxcala.

Diputado Emilio de la Peña Aponte, Presidente de laMesa Directiva del Congreso del Estado de Tlaxcala.

Diputadas y Diputados de la 65 Legislatura del Congreso del Estado de Tlaxcala.

Magistrada Fanny Margarita Amador Montes,
Presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tlaxcala.

Magistradas, Magistrados, Juezas y Jueces,

Presidentas, y Presidentes Municipales,

Integrantes del Gabinete Legal y Ampliado,

Familiares, amigas y amigos, y a todos los que nos acompañan,

Gobernadora, a nombre de mi familia le agradecemos este homenaje póstumo, en memoria de mi padre Alfonso Sánchez Anaya, ex Gobernador del Estado de Tlaxcala.

Gracias por acompañarnos en este momento. Su presencia, honra la vida de un hombre que entregó su corazón, su inteligencia y su trabajo a esta tierra.
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Con profunda tristeza pero también con una inmensa gratitud por la vida que nos regaló, hoy nos reunimos para despedir a un hombre extraordinario: un hombre ejemplar, un esposo amoroso, un amigo leal y un servidor público que dedico su vida a Tlaxcala y a su gente.

Hablo desde el amor, desde la gratitud, y desde el legado que deja el apellido Sánchez Anaya en la vida pública de Tlaxcala.

Para mí, antes que cualquier cargo, fue mi padre; el hombre que me enseñó, que el mayor privilegio que puede tener una persona, es servir a los demás con honestidad, con convicción y con un profundo amor por esta tierra.

La política cobra sentido cuando se hace cerca del pueblo, cuando se escucha, se acompaña y se sirve con humildad.

Mi padre me enseñó, que un encargo termina, y que el cariño de la gente permanece.

Como Gobernador, dejó una huella imborrable, trabajando siempre con la firme convicción, de construir
un estado más justo y con mayores oportunidades para todas y todos.
Por encima de cualquier cargo, será recordado como un hombre alegre, de principios y de noble corazón.

El cariño y el respeto que hoy la gente le tiene, no es casualidad, sino el resultado de una vida de congruencia, de trabajo y de un auténtico ejemplo de servicio público.

Mi padre solía decir, que al terminar su responsabilidad como Gobernador, su mayor deseo era poder caminar por Tlaxcala, con la tranquilidad de quien había cumplido con honestidad y con la paz de quien sirvió a su pueblo con todo el corazón.

La vida le otorgó ese privilegio. Le gustaba salir a las calles, salir a tomar café, ir a la plaza, y encontrarse con personas que le decían: “Gracias por lo que hizo por mi familia”. Esos encuentros eran su mayor recompensa, porque entendía que el verdadero legado no está en el poder, sino en el bien que dejamos en la vida de los demás.

Hoy comprendo que esa fue su mayor enseñanza: la vida encuentra su verdadero sentido cuando se pone al servicio de los demás. Quien transforma la vida de una persona nunca se va del todo; permanece para siempre en su memoria, en su gratitud y en su corazón.

Su legado permanecerá vivo en la memoria de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo, aprender de él y caminar a su lado.

Mi padre nos dejó una convicción que marcó toda su vida: La política solo tiene sentido cuando se hace cerca del pueblo, mirando a las personas a los ojos, escuchando sus
historias, y trabajando para transformar su vida.

Esa cercanía fue su mayor fortaleza y el legado que hoy permanece en el corazón de Tlaxcala.

Tu ejemplo seguirá guiando nuestro camino. Tu legado vivirá en nuestra familia, en quienes compartieron tus ideales y en la historia de Tlaxcala.

Hoy, no solo despedimos al gran hombre, celebramos una vida que encontró un verdadero propósito, servir a los demás.
Tu misión fue cumplida, tu legado permanece, y tu luz seguirá guiando nuestros pasos por siempre.

¡Muchas gracias.!