Protestas por el costo de vida terminan en incendios y saqueos en Francia

Francia vivió una jornada de protestas y disturbios este sábado 17 de octubre, luego de que miles de personas salieran a las calles para manifestarse contra el aumento del costo de vida, las condiciones de las escuelas públicas y el deterioro de los servicios públicos.

De acuerdo con la agencia Reuters, las movilizaciones se extendieron por distintas ciudades del país y reunieron a entre 550 mil y 800 mil participantes, según las estimaciones de las autoridades y los organizadores. Aunque gran parte de las manifestaciones transcurrió pacíficamente, grupos violentos protagonizaron enfrentamientos con la policía, incendios y saqueos.

Uno de los incidentes más graves ocurrió en Lyon, donde un grupo de personas encapuchadas atacó e incendió una oficina de turismo ubicada en la plaza Bellecour. Los hechos se registraron en medio de enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los grupos violentos.

En otras ciudades también se reportaron daños a edificios públicos y establecimientos comerciales. En París, algunos negocios fueron saqueados, mientras que en Marsella se registraron daños en instalaciones municipales. En Limoges, el edificio del ayuntamiento fue incendiado.

Las movilizaciones tienen como antecedente las protestas estudiantiles iniciadas en septiembre, relacionadas con la falta de profesores y las condiciones de los planteles educativos. Posteriormente, las inconformidades se extendieron a otros sectores de la población, que también denuncian el encarecimiento de los combustibles y la pérdida del poder adquisitivo.

Las manifestaciones han retomado algunas demandas del movimiento de los llamados chalecos amarillos, surgido en 2018 contra el costo de vida y las políticas económicas del Gobierno francés.

Ante los disturbios, el primer ministro Sébastien Lecornu condenó los actos violentos y advirtió que las autoridades no permitirán que se impongan agendas políticas mediante ataques y destrucción de bienes. Por su parte, el presidente Emmanuel Macron afirmó que los responsables deberán enfrentar las consecuencias legales de sus actos.

La jornada refleja el creciente descontento social en Francia, donde las demandas económicas y educativas coincidieron con episodios de violencia que dejaron daños en edificios públicos y comercios de distintas ciudades.