La triste realidad de México… y lo que sí es posible cambiar

Desde mi visita a El Salvador, no puedo dejar de pensar en la dura realidad que vivimos en México. Un país golpeado por la inseguridad, por la delincuencia organizada y, hay que decirlo con claridad, por un narcoestado infiltrado que durante años ha debilitado nuestras instituciones.

Aquí, en El Salvador, bajo el liderazgo de Nayib Bukele, se tomaron decisiones firmes. Algunas de ellas, dolorosas pero pensadas para beneficiar al pueblo. Decisiones que muchos consideraban imposibles, pero que hoy son una realidad: el combate frontal a las pandillas, la recuperación de espacios públicos y, sobre todo, la tranquilidad de su gente.

No se trata de idealizar ni de comparar sin contexto. Se trata de reconocer que cuando existe voluntad política, estrategia y determinación, se pueden cambiar las cosas. Pero primero que nada, voluntad política.

México no merece vivir con miedo. México no puede resignarse a la violencia ni a la complicidad. México tiene que despertar.

Como mexicano, como tlaxcalteca y como alguien que aspira a servir a su gente, tengo claro algo: no podemos seguir igual, y por eso no podemos elegir a los que prometieron mejorar y nos llevaron a empeorar. Es momento de construir un Estado donde la ley se respete, donde la autoridad se haga valer y donde la paz no sea un sueño, sino una realidad.

Porque si en otros países se pudo enfrentar a la delincuencia y al crimen organizado… en México también se puede. Un gobierno es más grande y más fuerte que cualquier grupo o banda de malhechores.

La diferencia que hizo El Salvador 🇸🇻 , está en tener el valor de hacerlo.